Carretera Austral km 1.240

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viernes, octubre 02, 2009

El Proyecto Conservacionista del Empresario Andrónico Luksic en Villa O'Higgins

Lago Claro y alguna de las propiedades de Las Margaritas S.A., de Andrónico Luksic
  • Ha Comprado 35 mil hectáreas en torno a Villa O'Higgins.
  • Para algunos es una oportunidad de desarrollo. Para otros pone una gran duda en torno al rol que tendrá la población en el proyecto. El vicepresidente del Banco de Chile no planea alianzas estratégicas con el pueblo más allá de la mano de obra necesaria para sus predios. El desarrollo del turismo seguirá a la espera.
Reproducimos un artículo de prensa aparecido hoy en el Diario El Mostrador, por Claudia Urquieta Ch.

Luego de unos 50 minutos en la barcaza "Padre Ronchi", que dos veces al día cruza el fiordo Mitchell en la región de Aysén, es necesario recorrer otros 100 kilómetros para llegar a la pequeña localidad de Villa O´Higgins, conocida como el fin de la Carretera Austral y la puerta de entrada a Campos de Hielo Sur.
La ciudad más cercana a la comunidad, de poco más de 500 habitantes, es Coyhaique, ubicada a 530 kilómetros de distancia. Por eso, para sus habitantes es una especie de "isla", ubicada en un valle entre las montañas, y que veces cuenta con la presencia de huemules que es posible ver transitando junto a la ruta.
Dentro de los paisajes imponentes que es posible ver camino al pueblo, se encuentran parte de las 35 mil hectáreas que el empresario Andrónico Luksic Craig ha comprado en los últimos años, con el fin de crear un área de protección para el simbólico ciervo.
Andrónico LuksicTodo empezó luego de que Andrónico Luksic Craig, Vicepresidente del Banco de Chile comprara mil hectáreas a 25 kilómetros al noreste de la villa, que se sustenta principalmente en los trabajos impulsados por la municipalidad, la ganadería, la explotación del bosque nativo y un incipiente desarrollo turístico y comercial. Allí instaló la estancia "Las Margaritas".
"Esto partió de a poco, crecimos y luego salió el tema del huemul", explica su encargado de emprendimientos personales y primo político, Rodrigo Terré. El 70 por ciento de la propiedad pertenece a Luksic, y el otro 30 por ciento corresponde a AFW Chile, de un amigo suizo del empresario. En cuanto a la inversión del proyecto, Terré prefiere no hablar de cifras.
No hay alianza estratégica.
El total de hectáreas que han comprado ha sido a privados, que en su mayoría poseían predios entregados gratuitamente por el fisco para que "colonizaran" la zona, y que según datos de la seremi de Bienes Nacionales de Aysén actualmente promedian el valor de unas 5 o 6 UF por hectárea.
Según el senador Antonio Horvath (RN) "como las comunidades están abandonadas y los programas de Indap o Conaf se entregan a goteras, ellos prefieren vender sus campos".
El parlamentario- que formó parte de una comisión especial que presentó un informe sobre el Campo de Hielo Sur- señala que la gente vive de programas de generación de empleo que impulsa la municipalidad, "pero la zona no se desarrolla y se la mantiene en el abandono".
Esto a pesar de que poseen maravillas comparables con la Región de Magallanes, pero "no se apoya ni infraestructura ni turismo. Por eso he planteado que este proyecto de Luksic, que no saca a los pobladores como (Douglas) Tompkins, ojalá se incorpore en el área del turismo que permita una vecindad constructiva con las comunidades".
Pero esa idea no está dentro de las expectativas de Luksic. Según Terré la apuesta "es 100 por ciento conservacionista". Por eso "no hay plan de hacer algo juntos con Villa O'Higgins. Ellos harán lo que quieran hacer. Pero es una relación simbiótica: la mano de obra genera crecimiento laboral, emprendimiento. Además hemos colaborado siempre, somos un polo de desarrollo importante".
Además de las hectáreas privadas, el proyecto contempla la adquisición de 12 mil hectáreas de tierras fiscales. Para ello, han mantenido conversaciones directamente con la ministra de Bienes Nacionales, Romy Schmidt, pero hasta el minuto no se han logrado acuerdos.
Según explica el seremi de Bienes Nacionales de Aysén, Jorge Burgos, Luksic propuso comprar con fines de conservación, pero "fuimos consultados desde Santiago y la opinión del equipo técnico y mía es que para proyectos de conservación no necesitamos enajenar la tierra. Estimamos que el Estado no se puede seguir descapitalizando. Y creemos que hay otras fórmulas que permiten emprendimientos a cabalidad pero sin perder el patrimonio de todos".
Por ello se les ofreció entregarles los terrenos en concesión, pero según Terré además de que las condiciones que les exigían encarecía extraordinariamente la apuesta, "existe el bemol de que eventualmente podrían ser caducadas. Y ahí nadie se quiere meter. Es como construir en un terreno arrendado".
En todo caso, el ingeniero civil industrial precisa que "siempre está la posibilidad de que alguien agarre el teléfono y nos pongamos de acuerdo".
Las dudas de Villa O'Higgins.
Los o'higginianos han mantenido buenas relaciones con Luksic y su proyecto. De hecho al menos la mitad de los 35 empleados con que cuenta Las Margaritas son del pueblo.
Además, y como explica el presidente de la Junta de Vecinos, René Guzmán, "ellos han hecho aportes a la comunidad. Por ejemplo, anualmente hacemos un festival costumbrista y ellos nos aportan plata. Además, durante dos años nos han entregado dos becas para niños que estudian en Los Andes".
Pese a ello, señala que a la mayoría de la población le preocupa qué sucederá si siguen comprando "todo alrededor", ya que "esta es una zona donde existe mucho bosque nativo y se nos complica el tema porque hay gente que vive de eso, además que nuestra calefacción es a leña".
"Todavía quedan campos alrededor que nos abastecen, no hay problema. Pero llegará el minuto en que deberemos conversar para ver las alternativas que tendremos", dice Guzmán.
No son las únicas preguntas que rondan entre los habitantes de la zona: tampoco hay claridad de lo que implicará el proyecto a futuro. Según explica el microempresario turístico, Hans Silva, "puede ser muy interesante que este proyecto esté acá, que aporte a la comunidad. En lo personal cuando apareció lo consideraba una oportunidad. Aún lo considero valioso, pero del desarrollo a la amenaza para el desarrollo estamos a un paso si no se define una alianza concreta con la comunidad".
La zona tiene un gran potencial turístico, pero como se están uniendo varias propiedades en una sola, "dejan adentro los lagos y otros atractivos, como glaciares donde se practica trecking y cabalgatas. No está claro si las servidumbres, que hoy están abiertas, se mantengan en el tiempo", señala el geógrafo.
También han existido problemas con el tema del ganado, ya que como los predios son para conservación, cada vez hay menos. Al respecto, el alcalde de Villa O'Higgins, José Fica Gómez, asegura que "se está perdiendo la producción ganadera que era el sustento de la gente". Aunque valora la apuesta conservacionista y que "hayan traído progreso".
Guzmán precisa que "la gente le está vendiendo a los Luksic porque ya no puede vivir de la cosa ganadera. Los pocos que viven acá lo hacen con poco capital y con los pequeños aportes que el gobierno les da a través de Indap, que son migajas. Por eso la gente esta vendiendo sus terrenos. Los ganaderos ya no pueden vivir".
Según detalla el edil, hasta el momento no ha habido una presentación "oficial" sobre el proyecto, ni a través de los representantes vecinales ni del Municipio. Al respecto, el presidente de la Junta de Vecinos precisa que "jamás nos hemos reunido como comunidad con ellos para que nos den a conocer su labor y expectativas a futuro. No hemos tenido oportunidad de hablar con el administrador de Las Margaritas, Jorge Fernández -también concejal- ni con don Andrónico Luksic, así que estamos ajenos a la información".
Terré dice que la compra de hectáreas se ha abordado con "absoluta transparencia de lo que hacemos. Cuando compramos algo todos saben: no lo anunciamos pero no lo escondemos".
Y es tajante con el tema de la entrada a los atractivos: "Es nuestra política abrir lugares en vez de cerrarlos".

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sábado, octubre 04, 2008

La Carretera Austral entre las cinco mejores rutas de América.

El diario británico The Guardian elaboró una lista con las cinco vías más atractivas del continente para viajar y conocer.
El Listado es el siguiente:
1.- Carretera 101. Cruza california, Oregon y Washington en EE.UU. y mezcla densos bosques húmedos y parajes costeros.
2.- Carretera austral. Tiene 1.240 km y mezcla trayectos en ferry, con zonas de antiguos bosques, glaciares y fiordos chilenos. Comienza en Puerto Montt y finaliza en la zona de Villa O´Higgins.
3.- Gran Camino del Río. Sigue el curso del río Misissippi a través de 10 estados de EE.UU. y ofrece visitas de cementerios indígenas.
4 Carretera Interamericana. Se extiende entre México y Panamá y abarca 5.470 km de densa vegetación y también parajes desérticos.
5.- Carretera Alcan. Construída en la II Guerra, conecta Alaska con Canadá y suma 2.237 km de montañas, osos y renos.

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martes, septiembre 23, 2008

Barco Quetru "Top Ten" en Chile.

El domingo pasado la "Revista del Domingo", suplemento turístico del diario El Mercurio, eligió a LM Quetru como uno de "los mejores barcos para sentirse marino".
La revista recomendó 10 naves con los itinerarios más interesantes de Chile. Un halago para Hielo Sur que esperamos retribuir con un excelente servicio para los viajeros que nos visiten esta temporada.

A propósito, la planificación de viajes para la temporada 2008-2009 es la siguiente:

Más información en www.villaohiggins.com/hielosur

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sábado, marzo 01, 2008

Faustino Barrientos, colono del Lago O'Higgins.


En los últimos inviernos las ventiscas le impiden mantener los ojos abiertos. En un viejo ejemplar de la revista Sucesos dedicada a los grandes exploradores, vio la foto de un hombre con unos extraños lentes y se dijo: "¡Esto es lo que necesito!".
Los hizo con cuero de caballo.


Hace 51 años Faustino Barrientos Sánchez se alejó del Mundo y de la gente. Y cual un Sidharta chileno se dedicó a la contemplación, aunque ahuyenta a los extraños con dos pistolas y una carabina. Aprendió a leer por si mismo con el manual de una motosierra y es el ciudadano más informado en el extremo sur de la Patagonia. Mirando una sombra, ha detectado cambios milimétricos en la corteza terrestre científicamente comprobados.

Cada dos semanas lo veo en bahía Aros, en la costa del Lago O'Higgins, aprovechando los viajes del barco Quetru en que se apoya a los pobladores. Un día se me ocurrió contar la historia a un periodista de La Tercera que sin pensarlo dos veces se fue a pasar un día entero con don Faustino. Este es su relato que apareció hace un par de meses en la Revista Paula.

El Ermitaño Impasible (En formato pdf, 1,63 Mb)

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lunes, junio 04, 2007

Villa O'Higgins, Tierra de huemules.

  • Ver huemules en su hábitat natural es un privilegio que pocos chilenos han tenido. Si antes circulaban libremente en la precordillera desde Rancagua hasta el Estrecho de Magallanes, hoy sus territorios se reducen a algunas reservas en la zona sur del país.
  • Una de ellas es la cuenca del río Mosco, en Villa O'Higgins. En esos parajes vírgenes, cubiertos de bosque nativo y casi aislados de contacto con el ser humano, todavía es posible ir tras los pasos del huemul.

¡Pucha, amaneció lloviendo!, exclaman varios por la mañana en Villa O'Higgins. Es que la posibilidad de caminar cinco horas bajo la lluvia y metidos en el barro para llegar al campamento base del río Mosco no es muy atractiva. Y para oscurecer más el panorama, se pone a granizar.
Así es el clima en la Región de Aysén, nunca se sabe qué va a pasar. De hecho, esta expedición ­compuesta por geógrafos, botánicos, ornitólogos, especialistas en huemules y gente del SAG, Codeff, Conaf y del Ministerio de Bienes Nacionales­ casi no llega a destino porque el puente Vagabundo, entre Cochrane y Puerto Yungay, fue destruido pocos días antes debido al mal tiempo.
Pero el equipo, que viajó hasta la zona para realizar estudios científicos en la cuenca del Mosco, en especial para recoger información acerca de una colonia de huemules, llegó sin novedades a Villa O'Higgins y está listo para comenzar la travesía final. Unas veinte personas ajustan sus mochilas y se abrigan, mientras Hans Silva, concejal del pueblo y encargado de la logística de la expedición, da las últimas indicaciones antes de iniciar el ascenso al campamento base.
La caravana comienza a subir por una escalera de madera que llega hasta un mirador. La vista de la Villa, el lago O'Higgins y las montañas circundantes es magnífica. "Cuando está despejado se ve hasta el Campo de Hielo Sur", dice Hans. Luego, el sendero se interna por el bosque y los paisajes se tornan cada vez más salvajes e impactantes. Dejó de llover, así que la marcha es mucho más expedita, y con los rayos del sol que se asoman, los colores de los árboles y el cielo se ven mucho más intensos.
El sendero no es fácil para alguien poco acostumbrado a las caminatas. Hay que saltar troncos, esquivar raíces, subir y bajar laderas e ir dispuesto a embarrarse hasta las rodillas, pero no hay para qué apurarse ni hacer demostraciones de destreza. Sólo hay que tomarlo con calma y mantener un ritmo constante, aunque sea lento. Así, uno puede ir parando para beber agua de un arroyo, quedarse mirando cómo un pájaro carpintero se las ingenia para cazar gusanos en la copa de un ñirre y tomar merecidos descansos sentado sobre algún tronco.
El río Mosco hace de límite con Argentina y desemboca en el también limítrofe lago O'Higgins. Su cuenca está prácticamente inexplorada y eso ha permitido la preservación de las especies nativas de la región de Aysén, particularmente del huemul, que por estos parajes circula casi sin restricciones. Pero aún no se sabe cuántos ejemplares hay, así que uno de los principales objetivos de la expedición es recoger información de este animal, basándose en avistamientos, huellas, fecas y cornamentas que se puedan encontrar.
La labor que cumplan los geógrafos también es relevante. El Mosco, que desciende de cuatro sistemas glaciares en proceso de retroceso, sufre de frecuentes crecidas, así que ellos, además de estudiar la formación del valle, evaluarán los riesgos que representa para la población.
Luego, con los resultados de la investigación, el ministerio de Bienes Nacionales, que administra estos terrenos fiscales, analizará las alternativas para explotar y seguir preservando este recurso. Una de las propuestas es crear un parque turístico, con énfasis en el avistamiento de huemules, que sea administrado por privados.
Las expectativas del grupo son altas, y cada uno va sacando sus cuentas a medida que avanza por el sendero. Jorge Tomasevic, el ornitólogo del grupo, se queda imitando los sonidos del hued-hued que se cruzó por el camino; Nicolás García, botánico, no deja de recoger muestras de plantas; y Alexander Brenning, geógrafo alemán, revisa atentamente la ladera del cerro.
"¡Cuidado! Pisaste una huella de huemul", advierte Soraya Corales, de Codeff. Uno, que anda preocupado de los troncos y las raíces, difícilmente se da cuenta de que el sendero hasta el refugio está lleno de pisadas y fecas del animal nacional. Según los expertos, son rastros frescos, así que las ilusiones de encontrarse con un huemul a boca de jarro son aún mayores.
"Entonces deben andar por aquí", afirma uno, convencido de que ver a este esquivo animal es como encontrarse con un perro en la calle. "No creo", replica Soraya, "porque en el verano suben a las partes altas de los cerros con sus crías. De hecho, es raro que anden ahora en esta zona, porque bajan durante el invierno". Habrá que esperar hasta el día siguiente para avistar huemules.
La llegada al refugio es una sorpresa, porque nadie esperaba encontrarse con una cabaña tan bien construida en medio de este paraje tan virgen. Parece la casa de Hansel y Gretel, protegida por un bosque de lengas, con un arroyo corriendo por el lado y con un buen fogón encendido para comenzar a desentumecer los pies después de cinco horas de marcha.
Pero más impresionante es la logística de la expedición. No alcanzamos ni a llegar cuando un grupo ya está armando las carpas donde vamos a dormir. Además, hay un cocinero que prepara un puchero para recomponer el cuerpo. Mientras, Hans instala una radio para comunicarse con Villa O'Higgins, y enciende un generador para tener luz por la noche en la cabaña y poder conectar los computadores de algunos de los expedicionarios. Y se agradece, porque la exhibición de las fotos tomadas durante el día es parte de la entretención nocturna.
Estamos de suerte, amaneció despejado y los distintos grupos se aprontan para comenzar con la investigación. Los geógrafos dirigen sus pasos a la continuación del sendero, que termina en el glaciar Mosco; el ornitólogo pasará largas horas observando cada pájaro; los del SAG se internarán en el bosque para ver qué otros mamíferos hay en la zona; y los de Codeff parten con camas y petacas al cerro Huemul. La idea es acampar allá y recoger la mayor cantidad de información que se pueda.
Hans Silva nos acompaña la primera parte del trayecto. Después de siete años viviendo en la región, conoce la cuenca del Mosco como la palma de su mano, y al parecer ha sufrido una especie de mutación a huemul, porque salta y se desplaza por el terreno escarpado con la naturalidad de uno de estos animales.
Los de Codeff no lo hacen nada de mal. Es cierto que no avanzan con la misma velocidad de Hans, pero lo hacen con resolución. Están acostumbrados a subir y bajar cerros en busca de huemules a lo largo de Chile, así que esto de esquivar troncos caídos y aferrarse de las ramas es pan de cada día.
Después de poco andar, el sendero desaparece, así que confiamos en la orientación del guía de Conaf, y nos vamos internando en un bosque cada vez más cerrado. Hay que tener cuidado de no meter el pie en las turberas (suelos muy húmedos cubiertos de vegetación tipo musgo), y los últimos metros de subida del cerro son tan escarpados, que ya no caminamos, sino que reptamos aferrados hasta de las raíces.
De repente el bosque se acaba y es reemplazado por una gran extensión de turberas. La nieve de la cumbre está mucho más cerca, y al fondo de la quebrada se siente el murmullo del río.
Lo único que esperamos ahora es ver huemules, y no pasa mucho rato antes de que llegue Cristián, uno de los guías, a decirnos que un poco más arriba hay una hembra. Partimos todos corriendo a ver el hallazgo. Ahí está el huemul observándonos, espiando cada uno de nuestros movimientos. Intentamos acercarnos, pero a cada paso que damos el animal se aleja, hasta que se pierde en los matorrales.
"Calculo que vamos a ver al menos dos grupos familiares en este cerro", advierte Soraya. Los huemules suelen vivir en grupos de cuatro a cinco, incluyendo macho, hembra y crías. Además, necesitan de los bosques para protegerse de la lluvia y el sol, así que la cuenca del Mosco, llena de lengas y coigües prácticamente intocados, es el hábitat ideal para ellos.
Al finalizar la jornada de investigaciones hay buenas noticias. El ornitólogo avistó diez especies de aves, entre ellas el carpintero negro; los representantes del SAG descubrieron huellas y fecas de puma, lo que significaría que este animal vive en armonía con los huemules; y llegaron las cosas que se quedaron en Villa O'Higgins el día anterior, así que el refugio, que ya contaba con un montón de comodidades, ahora parece una casa perfectamente decorada.
Lo único preocupante, además del desgaste de algunas rodillas poco acostumbradas al trekking, es el estado del sendero hasta el glaciar. Si bien siguen marcados los puntos de interés, la última crecida del río, una semana antes de la llegada de la expedición, se llevó gran parte de la huella. Y como más vale prevenir que lamentar, es altamente recomendable hacer el recorrido con un guía y equipo adecuado para escalar.
La última comunicación del día con el grupo de Codeff, que acampa en el cerro Huemul, es motivo de júbilo: avistaron dos parejas con crías, y gracias a la docilidad de este animal pudieron acercarse a dos metros de ellos. Calculan que hay unos 25 ejemplares en la cuenca del Mosco. Nos vamos felices a nuestras carpas, sin darnos cuenta de que comienza nuevamente a llover y que no cesará en toda la noche.
Las salidas que estaban previstas para la mañana siguiente se retardaron por la lluvia, así que nos reunimos todos a tomar desayuno. Nada que envidiarle a un buffet de hotel, porque hay yogur, cereales, jugo, fruta, y unos inmejorables huevos revueltos. Es que el campo abre el apetito, además que hay que acumular energía para caminar sobre el barrial en el que seguramente se ha transformado el sendero a Villa O'Higgins.
Ya aprendimos de la primera caminata, así que sólo nos protegemos de la lluvia, nada de ropa gruesa. Y vamos andando, esta vez con más cuidado, porque la senda está jabonosa y los pies se hunden en las pisadas de los caballos que han pasado como cinco veces por ahí.
El río Mosco y los arroyos afluentes vienen más caudalosos y cuesta más vadearlos. Pero a nadie parece preocuparle, porque después de tres horas de marcha bajo la lluvia, lo único que interesa es llegar pronto al pueblo para darse una ducha bien caliente antes de seguir camino a Cochrane.
Hay que apurarse porque la última barcaza a Puerto Yungay es a las cinco de la tarde y vamos con el tiempo demasiado justo. Sigue lloviendo y la niebla envuelve los cerros. "¡Paren, hay dos huemules!", grita uno en el auto. De golpe se nos olvida que vamos contra el tiempo y sólo atinamos a detenernos. Una hembra y su cría nos miran atentamente. No podíamos esperar una mejor despedida.

Nota: Reportaje del diario El Mercurio, Revista del Domingo en Viaje, aparecido el 13 de Abril 2003. Texto: M. Soledad Holley, Fotos: Juan Eduardo López.

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viernes, abril 27, 2007

¿Otra vez los límites?


Hoy se publicó en los diarios santiaguinos Emol.com y La Segunda una denuncia de un dirigente político de Santiago acerca de un error del programa de internet Google Earth respecto al límite internacional que localiza a Villa O’Higgins en territorio de Argentina. Días antes la denuncia también la había realizado un blogger del movimiento Atina Chile y cuatro meses atrás se había publicado una carta en el diario El Mercurio expresando lo mismo. El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que presentó el reclamo chileno a la empresa Google en USA para la rectificación del error.

La imagen superior muestra la ubicación de la villa y las líneas fronterizas. En Amarillo, el límite internacional de Google Earth y en rojo, el límite oficial de Chile y Argentina. Esta última línea corresponde a un post que envié a Google Earth Community y que pueden obtener en GE o en nuestro servidor.

Google Earth es excelente, pero la capa de los límites internacionales no refleja el complejo recorrido del límite entre montañas, glaciares y lagos debido a la baja resolución de ella. No es una cuestión de mala fe, simplemente el límite no guarda la precisión a la que nos tiene acostumbrado el programa por la escala en que se elaboró la capa limítrofe.

Si bien Google Earth debe mejorar su traza limítrofe me parece exagerada la cobertura de prensa entregada a este caso. Los errores no están sólo en Villa O'Higgins, sino que en varios segmentos de la traza chileno-argentina perjudicando a ambos países.

Algunos ejemplos de errores en la zona:

- Al norte de Villa O’Higgins, Google Earth muestra parte de estancias argentinas y del Parque Perito Moreno como chileno.
- En Campo de Hielo Sur, en la zona del Fitz Roy y Paso de los Cuatro Glaciares, Google Earth tiene una línea fronteriza algo parecida a la demanda argentina, mientras que en el extremo sur, cerros Stokes y Daudet, la línea trazada es la posición chilena y no se reconocen los mapas argentinos ni el acuerdo parlamentario de 1998.

Pero, a propósito de denuncias, éstas no son nuevas para quienes vivimos en Villa O’Higgins. Estamos acostumbrados a que el pueblo salga del anonimato por cuestiones geopolíticas de vez en cuando, lo lamentable es que las discusiones se dan en Santiago y Buenos Aires, y en nada nos favorecen.

Quienes vivimos en Patagonia, a cada lado de la frontera, sólo queremos fortalecer la integración entre ambos países. Hay lazos históricos, familiares, proyectos de desarrollo que integrados se podrían potenciar.
El pueblo más cercano a Villa O’Higgins es argentino. Está a 100 kilómetros y se llama El Chaltén. Desde hace 6 años la integración turística entre Villa O’Higgins y El Chaltén (Parque Nacional Los Glaciares de Argentina) ha ido creciendo. Esta temporada, cerca de 1.000 turistas, en su mayoría europeos, cruzaron la frontera por el paso de Laguna del Desierto, con todos los beneficios que se puede imaginar para la economía local basada mayoritariamente en el asistencialismo estatal.

Para el próximo año, se espera abrir la ruta lacustre binacional en el lago O’Higgins-San Martín y los flujos seguirán creciendo, pero no obstante estos esfuerzos privados, los gobiernos no se comprometen como esperamos, definiendo una estrategia integrada chileno-argentina que permita planificar y promover el desarrollo sustentable del turismo en el corredor Andino Villa O’Higgins & El Chaltén, incorporando a la comunidad local, valorizando y vinculando los múltiples atractivos y patrimonio natural que ofrece la región e interactuando con los Organismos Oficiales correspondientes.

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domingo, abril 01, 2007

"The Age of warming". Los efectos del cambio climático global en Patagonia y Antártica. Reportaje de CBS News.


Scott Pelley parado peligrosamente sobre un iceberg en el lago O'Higgins
En un zodiac, el equipo de 60 minutes se aproximó temerariamente a 50 metros de la pared del Glaciar O'Higgins que tiene...70 metros de altura y en donde los desprendimientos al lago son gigantescos El glaciologo Gino Cassasa muestra a Scott Pelley el lugar que se podía pasar de la tierra al hielo en 2004. Pero ahora, en 2007, ese punto fue cubierto por el agua y ahora hay 400 metros donde se podía caminar hace tres años. El grupo tuvo que ir de excursión de dos horas para alcanzar el hielo. Cuando llegaron, lo encontraron ennegrecido por la tierra y la ceniza volcánica.
Los polluelos de pinguinos persiguen a su madre por el alimento. El Krill, un crustáceo que es una fuente importante del alimento para los pingüinos, crece debajo del hielo del mar. Con el calentamiento global hay menos hielo, menos krill y a los polluelos de pingüinos les está faltando el alimento.
En febrero pasado un equipo periodístico del programa "60 minutes" de CBS News, liderado por el destacado corresponsal Scott Pelley viajaron a la Patagonia y Antártica para conocer los impactos del cambio climático global en esta latitud del planeta.
El team de "60 minutes" quedó impresionado con el Glaciar O'Higgins, no solo por su belleza sino por las huellas de su retroceso y la velocidad en que ha desaparecido en los últimos 100 años.
Tambien viajaron a la Antártica, donde muchos jamás pensaron que los cambios en el clima tendrían efectos, pero encontraron colonias enteras de pinguinos desapareciendo.
Estas pruebas irrefutables del calentamiento global del clima en nuestras latitudes fueron presentadas de costa a costa en U.S.A., este domingo 1 de abril en CBSNews.
La Responsabilidad de U.S.A. en el calentamiento del Planeta.
Estados Unidos es el mayor emisor de gases generadores del efecto invernadero, situación que entraña una gran responsabilidad y que naturalmente demanda acciones concretas.
En enero pasado, un grupo de científicos confirmó que la temperatura de la atmósfera terrestre podría elevarse en seis grados centígrados hacia el año 2100, incremento sin precedente en los pasados 10 mil años.
Si bien de enero a marzo el presidente Bush modificó un poco su discurso de incredulidad por uno en el que reconoce la seriedad del problema, dejando en claro que trabajaría con otras naciones en su solución, lo cierto es que el no al Protocolo de Kioto tiene un efecto perverso sobre la verdadera eficacia de las medidas para enfrentar el calentamiento global.
Y es que mientras la comunidad científica de todo el mundo ha llegado a este importante consenso en torno a los efectos del calentamiento global, los políticos y los intereses corporativos hablan otro lenguaje. De hecho, en el informe de los especialistas, dado a conocer en enero, se menciona que el empleo de combustibles fósiles será la fuerza dominante sobre el medio ambiente en los años por venir. Se insiste también en que en los pasados 420 mil años no se había llegado a producir la cantidad de dióxido de carbono que se genera hoy en día, dado que su crecimiento se produce a razón de 4 por ciento cada año.
El reportaje de CBS News es presentado en ese contexto, en donde se hace ver la responsabilidad que le cabe a los propios paises desarrollados en superar el problema que en el futuro cercano puede llevar a aumento del nivel del mar y el impacto en millones de personas que deberan emigrar a tierras más altas o que sufrirán sequías e intensas tormentas.
Links:
Reportaje: Story "The Age of warming".
Fotografías CBSNews: 60 Minutes team's trip in Patagonia, Chile and Antarctica.
Video: Watching The World Melt Away

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miércoles, enero 03, 2007

Villa O Higgins: El Sur que aún está Bendito.

Reproducimos un reportaje a Villa O'Higgins aparecido en el Diario la Tercera, de Santiago de Chile, el pasado 17 de diciembre.
Texto y fotos de Freddy Neira.

La última frontera de la Patagonia conserva intacta la esencia de una naturaleza salvaje y la hospitalidad de los pioneros. Un nuevo destino que se suma a la oferta internacional de Chile como puerta de entrada al Campo de Hielo Sur. Pero aquí quieren recibir turistas chilenos que hasta ahora apenas se asoman.

Apenas cruzamos el Fiordo Mitchell desde el norte tenemos la sensación de llegar a un lugar donde pareciera que el tiempo se detuvo haciéndonos recordar lo que era la Carretera Austral hace 20 años atrás. Si antes fue hacer soberanía hoy la motivación de los habitantes de la Villa es el turismo, sobretodo por la gran cantidad de actividades que se pueden hacer aquí. Nuevas rutas lacustres y de trekking han abierto nuevas opciones para los viajeros que se dejan caer por estos bellos y lejanos parajes. No en vano son cerca de 530 KM desde Coyhaique los que se ven recompensados al llegar a uno de los últimos rincones vírgenes del planeta.
Paradójicamente este aislamiento ha favorecido a Villa O’Higgins y sus alrededores. Los males de la modernidad parecen estar también alejados. Acá no se ven graffiti exceso de letreros ni ningún tipo de contaminación. Además, prácticamente no hay delincuencia. Olvídese de dejar con llave su auto o pensar que alguien le pueda sacar algo de su equipaje. Las casas no posen rejas y menos protecciones en las ventanas, y la gente se mueve confiada y sonriente.
Este edén austral tiene 400 habitantes. Muchos se han puesto conversadores, buenos para hablar por teléfono. Los más incisivos dicen que llegó la farándula a Villa O’Higgins, pero la explicación es muy distinta; desde este año la mayoría de los hogares posee teléfono, con la particularidad de que las llamadas locales son gratis, Así, cualquiera.
Desde su fundación, a fines de los 60, ha sido tierra de colonos. Y a comienzos del siglo XXI lo sigue siendo. Como Hans Silva, geógrafo curicano que llegó hasta acá para trabajar por el Servicio País. Tan maravillado quedó que decidió echar raíces y sacarle partido al potencial turístico que vislumbraba. Se convirtió en operador turístico local, pero quiso darle un plus a su labor y decidió aprovechar sus conocimientos. Así comenzó a diseñar rutas de bajo impacto que compatibilizaran el descubrimiento, la aventura, el confort y el conocimiento. Hoy con la empresa Hielo Sur tiene la Quetru, una moderna motonave de turismo que navega el lago O’Higgins en una aventura como pocas, hasta los glaciares de Campo de Hielo Sur. Traer la embarcación de Puerto Montt fue una verdadera odisea que implicó recorrer casi 2.000 Km. por los canales patagónicos e incluso atravesar por tierra parte de la pampa argentina. Hace algunos años Hans Silva diseñó para el ministerio de Bienes Nacionales la Ruta Patrimonial del Río Mosco, uno de los sectores de Chile con la mayor cantidad de huemules en estado natural y ha desarrollado diversos proyectos de senderos cercanos a Campo de Hielo Sur, donde abundan zorros, pumas y espectaculares glaciares.

Desde lo alto.
Con tantas actividades por hacer comenzamos por la alternativa más suave y tomamos nuestras cañas para irnos de pesca al Río Las Encadenadas a menos de una hora de la plaza central de Villa O’Higgins.
Partimos entusiasmados. En el hostal un fotógrafo estadounidense nos había traspasado su sorpresa. Lleva cuatro dias en la zona realizando un reportaje para una revista especializada en pesca con mosca y quedó impresionado por la abundancia de truchas y la nula presencia de otros pescadores que compitieran con él. “Este destino es cómo el sueño de todo pescador; un río perfecto, tranquilidad y truchas luchadoras que por la transparencia del agua se dejan ver sin miedo”.
No llevamos ni cinco minutos desde que nos pusimos a lanzar las líneas de pesca cuando la primera trucha hace saltar la caña, tomamos la foto de rigor y la devolvemos de inmediato al río. Acá se practica la filosofía de pescar y devolver lo que asegura a futuros pescadores abundancia y pesca segura. En poco más de una hora ya han picado seis grandes truchas cada una más grande que la otra. Con el deber cumplido iniciamos el regreso al pueblo y nos preparamos para ver la villa desde otra perspectiva.
Aunque cerca de la plaza existe un mirador para ver la típica postal de Villa O’Higgins desde las alturas, la panorámica que se consigue no alcanza para dimensionar la belleza de su entorno. Decidimos buscar un mejor ángulo y tomamos los caballos para intentar una ruta que nos mostrará todo el valle. Bernardino Vera es quien mejor conoce la zona y es experto en cabalgatas con rutas realizadas por todo el extremo sur de la región. Precisamente acababa de hacer un tramo de una semana con un grupo de alemanes, quienes lo contrataron para hacer el antiguo camino que unía Villa O’ Higgins con Cochrane.
Nos conformamos con una suave cabalgata y partimos a primera hora con rumbo a la montaña. Mientras iniciamos el ascenso divisamos el valle del Río Mosco con sus glaciares y nos internamos en uno de los tramos del Sendero de Chile llamado Cerro Altavista, que perfectamente señalizado nos indica que para llegar al mirador son 7 Km. La suave cabalgata se hace en cerca de dos horas concluyendo en una espectacular panorámica que permite apreciar todo el valle del río Mayer más los Lagos Ciervo y Cisnes.

Los últimos pioneros
El lago binacional O’Higgins, que en lado argentino recibe el nombre de San Martín, es un lago de orillas encajonadas, rodeado de montañas nevadas y articulado en ocho brazos comunicados entre sí. Es el más aislado de los lagos patagónicos y desagüa al Pacífico a través del río Pascua. Posee la particularidad de ser el más profundo de América con 836 metros, lo que se explica por el constante desplazamiento de los glaciares que socavaron el fondo del lago durante la última glaciación, hace 10.000 años.
Saliendo desde la Villa al sur son 7 Km hasta el embarcadero en Bahía Bahamóndez que se hacen en menos de 20 minutos. Cuando llegamos al muelle, la tripulación de la motonave Quetru se encuentra cargando, además de las mochilas y las mountainbike, una serie de víveres que no son precisamente para los turistas.
La Quetru dentro de su itinerario, también se da tiempo para labores sociales
Encendidos los motores comenzamos a sentir el vaivén del barco y rápidamente nos subimos a la cubierta donde está la mayoría de los pasajeros observando la ruta. Somos casi los únicos chilenos abordo, casi todos son extranjeros que han llegado para seguir viaje hasta El Chaltén, denominada por los argentinos como la capital mundial del trekking. De a poco comienzan a aparecer impresionantes montañas y numerosas cascadas. Estos escenarios son de tal belleza que el viaje ni se siente, sin darnos cuenta ya estamos en Candelario Mancilla.
Acá se produce un intercambio natural de pasajeros, entre los que van a El Chaltén y los que regresan desde Argentina. Carabineros que controla la entrada y salida de la frontera nos confirma lo que imaginábamos: de los casi 400 turistas que han cruzado desde El Chaltén en la temporada, solo uno es chileno.
Con la nave semivacía iniciamos el recorrido por los más increíbles rincones del Lago O’Higgins donde nos encontramos con colonos que viven en la más absoluta soledad. En cada detención un grupo de funcionarios municipales se baja en un zodiac y se encarga de pesquisar sus necesidades, además de entregar víveres y materiales de construcción. También se aprovecha la visita para ayudarles en el traslado de sus animales los que luego serán vendidos en el pueblo. Difícil resulta no pensar en como estos compatriotas viven es tales condiciones de aislamiento, pero basta conversar con ellos para percibir el gran temple que poseen.

La Catedral de Hielo
A diferencia de la ruta anterior, el viaje al Campo de Hielo Patagónico Sur, una de las mayores reservas de agua dulce del planeta, lo iniciamos con la mente puesta en ver de cerca los glaciares que antes apreciamos a la distancia. Son cinco horas de navegación arriba de la Quetru hasta la pared del Glaciar O’Higgins, el tercero más grande de todo Campo de Hielo Sur y el más grande de la región de Aysén. A mitad de camino comienzan a aparecer tempanos flotando, los que esquivamos con gran habilidad. Con sus 3 Km. de ancho y sus paredes verticales de casi 60 metros, el Ventisquero Grande, como se conoce acá el Glaciar O’Higgins, impresiona. Tanto como saber que es el que más cambios ha experimentado en el último siglo. Lamentablemente ha retrocedido 15 kilómetros en 50 años, es decir, casi 300 metros por año.
Ruidosos desprendimientos nos recuerdan a cada instante que este gigante blanco posee vida y comprendemos el porqué de proteger éste patrimonio natural. En Villa O Higgins se dieron cuenta del enorme tesoro que poseen y por lo mismo se han propuesto mostrarlo a más chilenos. Nuevos emprendimientos turísticos comienzan a transformar al pueblo, sin perder la esencia de su cultura y estilo de vida.

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martes, septiembre 19, 2006

Notas periodísticas de la villa

A propósito de la visita de los diputados a Villa O'Higgins, los principales canales de la televisión chilena realizaron notas periodísticas en la zona.

Ver videoCanal 13 de la P. U.Católica de Chile emitió anoche 18 de septiembre en su noticiario central, Teletrece, un reportaje titulado "El aislamiento de los colonos chilenos de Villa O'Higgins" destacando los problemas de atención en salud, el alto costo de los combustibles y retratando la vida cotidiana de la localidad.

Ver videoEl pasado 17 de septiembre, el mismo noticiero había difundido una nota centrada en la visita de los diputados Galilea, Monckeberg y Walker al lago y glaciar O'Higgins que en su sitio web tituló "Diputados extendieron una bandera nacional en Campo de Hielo Sur" . La nota enfatizó la importancia de este territorio para el desarrollo del país y los problemas que enfrentan los pobladores que soportan el aislamiento.

Televisión Nacional de Chile, por su parte, anoche difundió en su noticiero 24 horas una nota con las opiniones de los diputados respecto a la delimitación pendiente con Argentina en un sector de Campo de Hielo Sur.

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domingo, septiembre 17, 2006

La osada travesía de tres diputados a Campos de Hielo

Con ese expresivo título el Diario El Mercurio de Santiago publicó un artículo a propósito de la visita de tres diputados de la República a O'Higgins, a la Villa, al lago y al glaciar.
Pablo Galilea (RN), Nicolás Monckeberg (RN) y Patricio Walker (DC) nos confiaron sus propósitos y les entregamos el soporte logístico para su visita a Villa O'Higgins. Habitualmente los habitantes de la Villa quedan disconformes con las visitas de autoridades, pero esta vez hubo una satisfacción generalizada entre los pobladores y autoridades locales, especialmente por la desición de navegar el lago O'Higgins que recibió a los viajeros con vientos sobre los 60 kms por hora, grandes olas y una helada lluvia. Una dificil travesía que permitió a los parlamentarios dimensionar la dureza del poblamiento y la necesidad de fortalecer el apoyo estatal a la localidad.

A continuación transcribo el artículo del periodista Gabriel Pardo aparecido hoy domingo en el Cuerpo de Reportajes de El Mercurio:

La osada travesía de tres diputados a Campos de Hielo

"En un aventurado periplo, tres parlamentarios decidieron ir esta semana a "hacer Patria" a las cercanías de Campo de Hielo Sur, celebrando el 18 con los colonos. Vieron con sus propios ojos el aislamiento en que viven los pobladores y cantaron improvisadamente el Himno Nacional con gigantescos glaciares de fondo".

Están metidos en una pequeña avioneta cruzando interminables cumbres nevadas. Hay turbulencias. La nave se tambalea, sube, baja. A ratos nubes grises no dejan ver bien hacia adelante.
Los rostros pálidos de Nicolás Monckeberg (RN), Patricio Walker (DC) y Pablo Galilea (RN) lo dicen todo. No es nada fácil ir a "hacer Patria" a Campo de Hielo Sur.
"Menos mal que me confesé antes de venir", dice Walker riendo nervioso. Monckeberg mira por la ventana para evitar las náuseas. El único que parece salvarse de los mareos, pero no del susto, es Pablo Galilea. Como diputado por Coihaique, ya conoce la zona y va sentado en el puesto del copiloto.
Sobrevuelan el lago General Carrera, justo en el límite de Chile con Argentina. Ya les falta poco para arribar a Villa O'Higgins, la comuna fronteriza más austral de la región de Aisén.

El frío soberano
Casi besando tierra se bajan los parlamentarios. En Villa O'Higgins los recibe el alcalde José Fica y los alumnos de la escuela "Pioneros del Sur", que bailan cueca como si el frío y el viento no importaran.
En el inhóspito poblado, el invierno y la nieve pueden poner los termómetros 22 grados bajo cero. Pero en esta fecha marcan entre 1 y 10 grados.
El alcalde, hablando detrás de sus mostachos sureños, cuenta que en la villa viven 470 habitantes y por estos días cumple 40 años desde su fundación.
Al lugar no llegan diarios, en la pantalla de un televisor se ve sólo TVN y hasta febrero había un solo teléfono, el municipal. Ahora, por lo menos hay líneas telefónicas en las casas e internet en la biblioteca pública. Pero siguen aislados. Tienen un consultorio con un paramédico y la escuela, con 70 alumnos, sólo llega hasta octavo básico. Es el municipio el que debe dar trabajo a un tercio de la población.
Para alegrar el día los vecinos sintonizan la radio Madipro, donde abundan las rancheras, las cuecas, pero también el chamamé argentino. En la única emisora del lugar, el cabo segundo de Carabineros Rodolfo Cortés transmite un programa de información a la comunidad. Él prefiere programar boleros.
A las tres de la tarde, en la plaza los niños juegan con volantines y trompos regalados por la comitiva. Entre ellos hay uno muy pequeño. Se llama Adrián Cristaldo. Tiene seis años y es el único niño argentino que vive en Villa O'Higgins. "Oiga, él es argentino y es mi amigo", dice otro niño en voz alta. Se abrazan. Su infancia no sabe de disputas limítrofes.
Desde lejos los observa Albano Rivera (75). El anciano, de chaleco de lana celeste y casi ningún diente, es el colono más antiguo de la villa. Vive completamente solo en una casa de madera. Nunca salió del lugar salvo para hacer el servicio militar en 1960, en Coihaique. Es difícil imaginar que el hombre es dueño de más de 3 mil hectáreas en el sector. Los parlamentarios llegan hasta su puerta a regalarle una medalla de la Cámara de Diputados por su labor de colonización. Albano dice gracias, mira con orgullo su medalla y termina por volver a su soledad. En el recorrido dejan una ofrenda floral a los pies del monumento de la plaza en honor al teniente Hernán Merino, mártir de Carabineros asesinado en 1965.

Más tarde parten a la única escuela del poblado. Los espera una treintena de vecinos listos. Vuelven a entregar medallas. Una es para Luisa Sepúlveda, hija de una de las familias que tenían hectáreas en Laguna del Desierto y hoy, trasformadas en territorio argentino, son sólo un recuerdo amargo.
"No queremos volver a vivir lo de Laguna del Desierto -dice el alcalde sobre la actual disputa por los mapas argentinos que no respetan el acuerdo de 1998 con Chile-. En 1994, cuando se estaba resolviendo el conflicto, la gente vivía con miedo".
Despidiéndose de los antiguos colonos, los parlamentarios terminan el día. No sin antes brindar con vino por "la soberanía y por Chile". Aplausos de la concurrencia.

Travesía al glaciar
Es viernes. Amanece nublado en Villa O'Higgins. Walker, Monckeberg y Galilea se levantan temprano y se dirigen a la bahía Bahamondes. Abordan una moderna lancha llamada Quetru.
Quieren llegar hasta el glaciar OHiggins, el cuarto más grande de campos de Hielo Sur. Nunca una autoridad del Parlamento chileno ha estado en esa zona.
El trayecto tarda tres horas y media por el lago O'Higgins, que puede alcanzar profundidades de 860 metros. Caer en sus aguas, donde la temperatura jamás supera los cinco grados, puede causar la muerte en pocos minutos.
En la mitad del viaje los tripulantes salen a cubierta. Se apertrechan con chalecos salvavidas. Pero las condiciones empeoran. Llueve cada vez más fuerte, las olas crecen. Es necesario aferrarse a la baranda para evitar caer al suelo. "Se está poniendo peligroso", dice Monckeberg afirmándose con los dedos rojísimos a un borde. Walker queda empapado luego de que una ola golpea la proa y Galilea se agacha apenas para capear el viento.
Al rato, cuando ya están suficientemente mojados y cansados, el tiempo mejora. Cesa la lluvia y la embarcación deja de bambolearse.

Comienza el verdadero espectáculo.
Gigantescos desprendimientos de hielo casi azul se arrastran lentamente por las aguas del lago. Son el anuncio de lo que vendrá.
Tras un último giro de la lancha aparece el glaciar O'Higgins, la entrada de Campos de Hielo Sur.
Es nada menos que una inmensa pared blanquísima de 80 metros de alto y tres kilómetros de largo. Hielos gigantes que permanecen y hielos que de pronto caen.
La imagen emociona. Walker habla de la importancia de estas reservas de agua dulce, una de las más grandes del mundo. Monckeberg enfatiza que así se hace soberanía, ocupando los territorios. Galilea pide que el Estado chileno no se olvide de los colonos.
Pero ya estando cerca todos se quedan en silencio. Los hielos inmensos y el silencio.
Hasta que a Patricio Walker se le ocurre gritar un ¡ceacheíííí!, y los demás lo siguen entusiastas. Luego sacan una roída bandera chilena que flamea en la lancha y se fotografían con ella.
En el solitario paraje comienzan a cantar el Himno Nacional con el resto de la tripulación. Desafinados, pálidos de frío, pero gritando fuerte.
Están a tan sólo unos kilómetros del monte Fitz Roy.

Minutos después vuelven la marcha hacia Villa O'Higgins. No sin antes realizar una parada en el inhóspito poblado de Candelario Mancilla donde se encuentra un retén con siete carabineros que patrullan la frontera con Argentina.
El teniente a cargo es Fuad Chabán (33). El uniformado está contento porque entre las tripulantes está su esposa, Janittza, quien viene a visitarlo después de semanas de soledad.
Chabán comenta que pasan cuatro meses sin contacto con el mundo para luego tener 20 días libres. El régimen es estricto. No por estar en esa zona pueden levantarse más tarde, descuidar el uniforme ni dejar de hacer guardia a pie o a caballo.
Incluso una vez al mes tienen una reunión formal con gendarmes argentinos donde hablan de temas de extranjería y del resguardo de las fronteras. "Son reuniones de rutina, no discutimos temas de límites", se apresura en aclarar el carabinero.

Él mismo lleva a los parlamentarios a conocer a Jerónimo Levicán, un ancianito de 92 años que vive hace cincuenta años en la zona. Él sabe que hay una presidenta en Chile, pero no sabe cómo se llama. De lo que sí está seguro es que "está haciendo soberanía". También se lleva una medalla de la Cámara.
Los tres diputados se comen una empanada, brindan con los carabineros, vuelven a la lancha y emprenden el viaje de regreso.

Tareas pendientes: Lo que proponen
Después de ver la dura realidad que viven los colonos chilenos en Villa O'Higgins y sus alrededores, los tres parlamentarios viajeros esperan que la presidenta Michelle Bachelet los reciba en los próximos días. La idea es plantear que falta una política de Estado en materia de fronteras. Según ellos, existen medidas urgentes que tomar. Ante todo, aumentar las pensiones asistenciales o darles pensiones de gracia a los colonos de zonas más extremas, entregar becas a los jóvenes de Villa O'Higgins para que puedan estudiar enseñanza media, eliminar el cobro de contribuciones a los vecinos y agilizar la tramitación de sus títulos de dominio. Además, llevarán propuestas sobre el mejoramiento de caminos y la habilitación de pasos fronterizos.

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martes, febrero 14, 2006

Patagonia perfected


La revista ""National Geographic Adventure Magazine
destacó en su edición de octubre 2005 el cruce fronterizo que operamos con L/M Quetru y Hielo Sur en Lago O'Higgins para conectar la carretera Austral con El Chaltén (Argentina). Para conocer el artículo haga clic aquí. Encontrará además esta excelente fotografía del brazo Nororiente del Lago O'Higgins con las infaltables bicicletas sobre la cubierta de proa del "Quetru".

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